El futuro del cumplimiento pasa por integrar gobierno de la información, ciberseguridad y transformación digital en una misma estrategia
La nueva oleada regulatoria europea está obligando a las empresas a replantear su estrategia de compliance tecnológico. Con normativas como el AI Act, NIS2 y el Cyber Resilience Act, ya no basta con cumplir: las organizaciones deben ser capaces de acreditar de forma continua cómo protegen sus datos, gestionan los riesgos y supervisan sus sistemas. David López, especialista en Ciberseguridad, analiza los principales retos que afronta el tejido empresarial y explica por qué integrar cumplimiento, ciberseguridad y gobierno de la información puede convertirse en una ventaja competitiva.
¿Está el tejido empresarial español realmente preparado para el nuevo marco regulatorio de 2026?
Creo que las organizaciones son conocedoras de estas nuevas regulaciones y la relevancia de cumplirlas, pero todavía existe una diferencia significativa entre conocerlas e, incluso, entenderlas, y estar realmente preparadas para aplicarla de forma efectiva.
Es más, el reto de 2026 consiste, por supuesto, en adaptarse a nuevas normativas como AI Act o NIS2, pero también en desarrollar modelos de gobierno capaces de garantizar cumplimiento, trazabilidad y control de manera permanente. Muchas empresas han avanzado en digitalización, pero aún necesitan consolidar procesos, herramientas y modelos de gestión que les permitan demostrar de forma continua cómo protegen sus datos, gestionan sus riesgos y supervisan sus sistemas tecnológicos.
En este contexto, la preparación depende la tecnología, y también de la capacidad de integrar el cumplimiento dentro de la estrategia y de la cultura organizativa.
¿Qué cambios operativos están exigiendo normativas como AI Act o NIS2 a las organizaciones?
Estamos viendo una evolución hacia modelos mucho más estructurados de gobierno y control. Las nuevas normativas exigen una mayor visibilidad sobre la información, los procesos y las tecnologías que utilizan las organizaciones.
NIS2 obliga a reforzar la gestión de riesgos, la continuidad operativa, la supervisión de terceros y la capacidad de respuesta ante incidentes. La nueva Ley de IA introduce requisitos relacionados con la gobernanza de los sistemas de inteligencia artificial, la transparencia en su utilización, la trazabilidad de los datos y la supervisión humana de determinadas decisiones automatizadas. Y la Ley de Ciberresiliencia incorpora estándares de ciberseguridad muy altos.
Esto implica revisar procedimientos internos, reforzar la gestión documental, establecer mecanismos de auditoría continua y disponer de herramientas que permitan generar evidencias fiables de cumplimiento, además del uso de un conjunto de herramientas, soluciones y plataformas de seguridad. En definitiva, se trata de construir entornos digitales más seguros, transparentes y resilientes.
¿Dónde están hoy las mayores carencias en materia de compliance tecnológico?
Uno de los principales retos, en mi opinión, sigue siendo la gestión de la información. Muchas organizaciones disponen de grandes volúmenes de datos y documentación, pero carecen de mecanismos eficaces para gobernarlos, clasificarlos y controlar su ciclo de vida.
También observamos dificultades para obtener una visión unificada del riesgo tecnológico. En muchos casos, la información necesaria para demostrar cumplimiento está dispersa entre diferentes departamentos, plataformas o proveedores, lo que complica la supervisión y la toma de decisiones.
Además, existe una necesidad creciente de establecer marcos de gobierno que permitan gestionar tecnologías como la inteligencia artificial bajo criterios de seguridad, transparencia y responsabilidad.
¿Se está viendo el cumplimiento como una obligación o como una oportunidad estratégica?
Las organizaciones más avanzadas ya lo están entendiendo como una oportunidad. El cumplimiento normativo no solo ayuda a evitar sanciones o riesgos legales, sino que permite generar confianza, mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la capacidad de crecimiento.
Hoy, aspectos como la protección de la información, la transparencia en el uso de la inteligencia artificial o la resiliencia frente a amenazas digitales se han convertido en factores determinantes para clientes, inversores y socios empresariales.
Por eso, cada vez más compañías están incorporando el compliance dentro de sus estrategias de transformación digital, entendiéndolo como un elemento que aporta valor al negocio y contribuye a construir relaciones más sólidas y sostenibles con su ecosistema.
¿Qué papel están jugando IT y ciberseguridad en este nuevo enfoque hacia el cumplimiento continuo?
La tecnología es el principal habilitador para gestionar el cumplimiento de forma eficiente y escalable en un entorno cada vez más complejo.
Los departamentos de IT son responsables de proporcionar la visibilidad, automatización y trazabilidad necesarias para garantizar el control de procesos y datos. Al mismo tiempo, la ciberseguridad se ha convertido en una pieza clave para asegurar la resiliencia operativa y proteger los activos críticos de la organización.
A medida que la IA gana protagonismo en las empresas, resulta igualmente imprescindible disponer de modelos sólidos de gobierno que permitan gestionar sus riesgos, garantizar la seguridad de la información y asegurar un uso responsable de la tecnología.
El futuro del cumplimiento pasa por integrar gobierno de la información, ciberseguridad y transformación digital en una misma estrategia. De esta forma, las organizaciones podrán responder con agilidad a las exigencias regulatorias y convertir la confianza en una ventaja competitiva.
David López
Especialista en Ciberseguridad, Ricoh España